El partido entre Montevideo City Torque y Peñarol en el Estadio Charrúa tuvo un comienzo y final insólito, con varios cortes de luz que obligaron a demorar el inicio del encuentro y obligaron a la suspensión del duelo por la primera fecha del Clausura generando gran molestia entre jugadores, árbitros y principalmente los espectadores.
El primer apagón se produjo cuando faltaban diez minutos para la hora prevista, con los suplentes ya ubicados en los bancos y ambos equipos junto a la terna arbitral prontos en el túnel para salir al campo. La luz regresó a las 18:31, pero cuando los futbolistas comenzaban a ingresar volvió a cortarse.
Un minuto después, con los jugadores ya formados en el campo como indica el protocolo, regresó nuevamente la iluminación, aunque la alegría duró poco: apenas un minuto más tarde las luces volvieron a apagarse, provocando la reacción y la rechifla de los presentes.
El inconveniente tenía una particularidad: el problema estaba específicamente en las torres de iluminación del campo de juego, mientras que los LED de la publicidad, las luces de los palcos y las tribunas continuaban funcionando con normalidad.
Ante la situación, el árbitro Javier Feres optó por adelantar algunos pasos del protocolo mientras se esperaba una solución. “Adelantamos el sorteo y esperamos”, fue la explicación brindada ante la sucesión de cortes.
Con doce minutos de atraso y los futbolistas nuevamente en los vestuarios, la luz volvió a funcionar durante aproximadamente un minuto y nuevamente se produjo otro corte, prolongando todavía más la incertidumbre sobre si el partido podría comenzar.
La explicación brindada en el estadio por el delegado de Peñarol, Julio Trostchansky, apuntó a que el soporte técnico depende de un proveedor ubicado en Estados Unidos, por lo que existe un delay entre las acciones que se realizan desde allí "para tratar de corregir el problema" y los efectos que pueden verse en el Charrúa.
Igualmente remarcó que se aguardaría el tiempo necesario para intentar disputar el encuentro este sábado: “Se va a esperar todo los intentos para que se juegue hoy”, señaló.
Sin solución
A las 18:54 volvió la luz, pero apenas duró un minuto: nuevamente los focos se apagaron y la espera se prolongó. A las 18:57, los encargados volvieron a encender las torres, esta vez una por una, intentando detectar dónde estaba la falla. Todo parecía encaminarse hacia una solución y hasta se manejaba la posibilidad de disputar el partido con cuatro de las seis torres encendidas, pero nuevamente el sistema falló y el escenario volvió a quedar a oscuras.
Cuando Javier Feres y el cuerpo arbitral regresaron al campo de juego, junto con los conos para que los futbolistas realizaran el calentamiento, las luces volvieron a apagarse por completo. Ese fue el punto final de una espera que ya llevaba varios minutos y que no encontraba solución. “Suspendido”, dijo el árbitro antes de retirarse hacia los vestuarios.
En ese momento se produjo incluso una situación insólita: la voz del estadio anunció, equivocadamente, que se aguardaría otros 15 minutos para intentar solucionar el inconveniente. Sin embargo, rápidamente llegó la orden de informar que el partido había sido suspendido definitivamente. Sobre las 19:17 se confirmó la decisión y comenzó la evacuación del escenario, ante la frustración de jugadores, cuerpos técnicos y público.
Como una última postal de una tarde marcada por los problemas, a las 19:23 volvieron a encenderse todas las luces del Charrúa, incluso las dos torres que hasta ese momento no habían funcionado. Mientras Peñarol comenzaba a retirarse del escenario, Marcelo de León y Javier Feres volvieron a ingresar al campo, en una suerte de despedida de una sucesión de hechos que volvió a dejar al fútbol uruguayo en el centro de una situación insólita.
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