Brasil clasificó a octavos de final del Mundial 2026 tras derrotar 2-1 a Japón, de atrás y sobre la hora, en el estadio Houston, donde remontó, en el complemento, un partido que le costó más de lo esperado y en el que mostró una floja versión.

Los japoneses se cerraron con un 5-4-1, superaron los primeros minutos de aproximaciones brasileñas, anularon al rival, y equilibraron el partido con el paso del tiempo. Brasil mostró una floja versión en ataque y apenas generó un tiro desviado de Bruno Guimarães.

La selección asiática sorprendió y abrió el marcador a los 29 minutos, cuando Kaishu Sano recuperó en mitad de cancha, dejó atrás a un rival en velocidad y, al llegar al borde de la medialuna, venció a Alisson con un zapatazo a colocar.

A partir de ahí, el primer tiempo se jugó como quiso Japón, que impuso las condiciones y controló el trámite ante un Brasil sin ideas desde lo colectivo. 

Una leve mejoría en el complemento le alcanzó a la selección brasileña para ponerse en partido. A los 51’, Zion Suzuki contuvo un remate de Bruno Guimarães. Japón se volvió a salvar a los 53’, la defensa evitó en la línea un gol de palomita de Casemiro, que avisó previo al gol.

El empate brasileño llegó a los 55 minutos por intermedio del propio Casemiro, quien conectó un cabezazo en el segundo palo para poner el 1-1 tras un centro de Gabriel Magalhães.

El gol fue un envión anímico para los sudamericanos, quienes tuvieron la chance de dar vuelta el partido en la siguiente jugada. Vinícius Jr. dejó a dos rivales por el camino y, al pisar el área y sortear la marca de un tercero, conectó un zurdazo que desvió de manera estupenda Suzuki y luego dio en el palo.

Cuando parecía que el partido se iba al alargue, apareció Gabriel Martinelli para darle una clasificación agónica a Brasil. El futbolista de Arsenal se filtró en el área y conectó un zurdazo sutil tras un complemento en el que los brasileños mejoraron levemente respecto a la primera parte.