Nacional, con otra pésima actuación, cayó 3-0 ante Tigre en el Gran Parque Central, duelo de ida de los playoffs por llegar a octavos de final de la Copa Sudamericana, una serie que quedó casi definida para la revancha del próximo martes en la vecina orilla.
El partido comenzó de la peor manera para Nacional. En apenas un minuto, Tigre aprovechó una pelota quieta para abrir el marcador con un gol de Jalil Elías, en una acción en la que la defensa tricolor mostró muchas dudas.
El tanto fue revisado por el VAR por una posible posición adelantada, pero finalmente fue convalidado tras comprobarse que Sebastián Coates habilitaba al atacante con su pierna izquierda.
El equipo local se adueñó de la pelota y encontró en las acciones de pelota quieta su principal arma para inquietar a la defensa argentina. Una clara se dio a los 11 minutos, cuando Luciano Boggio sacó una potente volea desde la puerta del área que pasó apenas por encima del travesaño.
A los 26 minutos, el encuentro tuvo un momento de preocupación para Tigre. El delantero Bruno Leyes sufrió una dislocación de hombro y debió abandonar el campo en camilla. En su lugar ingresó Martín Garay, aunque el conjunto argentino jugó varios minutos con un futbolista menos, ya que la pelota no salía del terreno de juego para permitir el cambio.
El trámite mantuvo un ritmo intenso y las situaciones se repartieron en ambas áreas. Tras un córner a favor del equipo albo y una serie de rebotes, la acción terminó con un remate de aire de Santiago Zuculini, que pasó muy cerca del palo derecho del arco defendido por Felipe Zenobio.
Minutos antes, el árbitro había dispuesto una pausa de hidratación, pese a la fría noche en el Gran Parque Central, con viento, humedad y neblina como protagonistas del escenario.
La respuesta llegó mediante un contragolpe del conjunto visitante. Sebastián Coates ganó de cabeza pero dejó la pelota corta, el centro posterior de Gonzalo “Pity” Martínez encontró a Ignacio Russo, que remató de sobrepique dentro del área, aunque su disparo se fue desviado.
Cuando se jugaban los minutos de descuento, Ignacio Russo marcó un verdadero golazo para ampliar la ventaja. Tras recibir sobre la izquierda, controló, avanzó hasta el vértice del área y sacó un remate colocado al segundo palo que dejó sin chances a Arias. En la jugada, la marca de Sebastián Coates quedó pasiva ante la definición del delantero.
Todo se cerró con una imagen preocupante: Nacional tuvo dificultades para progresar con la pelota y se volvió previsible en ataque. El juego cargado sobre la derecha, con Barcia como principal salida, permitió que la defensa rival controlara mejor los intentos ofensivos. Silbidos generalizados y al descanso.
Todo mal
Para el complemento Bava mandó tres cambios: Agustín Rogel entró por Coates,Tomás Verón Lupi por Barcia y Pavel Núñez en lugar de Maxi Silvera, pero toda la apuesta se desconfiguró rápidamente.
Sobre los 50' una falta durísima de Bruno Zucullini terminó con la segunda amarilla y posterior roja que dejó al equipo con diez y con un resultado adverso por levantar.
Y de allí en adelante fue el equipo argentino que se dedicó a manejar la pelota y hacer pesar esa diferencia numérica, teniendo en un remate de Gonzalo Martínez, otra muy cerca para el tercero.
"A ver si ponen huevo, no le ganamos a nadie": cantaban los hinchas tricolores muy molestos por la actuación de un equipo que estaba hipotecando la chance copera de local con otra magra labor.
El tercer tanto llegó a los 89 minutos, cuando Elías Cabrera sacó un remate espectacular desde afuera del área luego de una buena combinación ofensiva por el sector derecho.
Antes, el visitante había tenido otras situaciones para ampliar la ventaja y Nacional no encontró respuestas futbolísticas para revertir un encuentro que se le hizo cuesta arriba desde el comienzo.
Con el 3-0 en la ida de los playoffs de octavos de final de la Copa Sudamericana, Tigre quedó muy cerca de asegurar la clasificación y Nacional tendrá una misión muy complicada en la revancha del próximo martes en Argentina, donde deberá buscar una remontada de grandes proporciones para mantenerse con vida en el torneo continental.
Silbidos, insultos, cánticos y molestia de los hinchas marcaron la salida de los jugadores de la cancha que no dan pie con bola en un presente muy oscuro.