Una persona llega con una idea de negocio: vender pasta de dientes. Tiene un plan, algunas cuentas hechas y la intención de empezar a comercializar el producto por Mercado Libre. Lo que todavía no sabe es que, si funciona, cada nueva etapa traerá consigo un nuevo desafío.

La escena fue parte de la charla “El camino de tu empresa. Cómo Montevideo COMM te acompaña desde cero hasta escala nacional”, presentada en el espacio B2B Flex del Antel Summit por Víctor Villar, uno de los directores de Montevideo COMM, y Nicolás Gutiérrez Brum, asesor en Desarrollo de Negocios de la compañía.

Ante una sala con los asistentes sentados en círculo, ambos recurrieron al humor y a la representación de situaciones que, aunque parodiadas, están basadas en casos reales, para mostrar cómo cambian las necesidades de una empresa a medida que pasa de un emprendimiento que recién comienza a un negocio con varios locales y presencia en distintos puntos del país.

El primer problema es sencillo: cómo facturar las ventas de Mercado Libre sin tener que cargar cada operación manualmente. El empresario quiere vender entre 30 y 40 productos por día y necesita una herramienta que le permita automatizar ese proceso. La solución aparece con la integración entre la plataforma de ventas y el sistema de facturación a través de MVD Gestiona.

Pero el negocio funciona y llega el siguiente problema. “Me fue espectacular. Estamos vendiendo más”, anuncia el protagonista de la representación. Ahora quiere abrir un local físico para que los clientes también puedan retirar sus compras. Y con el nuevo canal aparece un desafío que antes no existía: el stock.

Si un producto se vende en el local, también debe descontarse de Mercado Libre. Si ocurre al revés, el sistema tiene que reflejarlo. Una equivocación puede terminar en un producto vendido que ya no está disponible y, con ello, en una penalización para el vendedor.

A partir de ahí, la empresa empieza a subir de nivel y Montevideo COMM incorpora una solución completa, que permite sumar herramientas para gestionar el punto de venta, el stock, los clientes y los precios. Pero el crecimiento también plantea otra necesidad: profesionalizar la forma de trabajar. Cuando llega el segundo local, ya no alcanza con comunicarse por WhatsApp o depender de herramientas personales. La conectividad pasa a ser crítica, al igual que la manera en que los equipos comparten información y trabajan de forma coordinada.

En ese proceso entran herramientas de colaboración, correo corporativo, un dominio propio y el paquete Microsoft 365. La tecnología deja de ser una respuesta a un problema puntual y empieza a formar parte de la estructura del negocio.

Cuando la empresa ya tiene locales y una operación más aceitada, aparece otra pregunta: ¿por qué limitar las ventas a Mercado Libre? El siguiente paso es desarrollar una tienda online propia, integrada al mismo sistema. Los productos, imágenes, precios y stock pueden mantenerse sincronizados entre los distintos canales, desde los locales físicos hasta Mercado Libre y el e-commerce.

Nicolás Gutiérrez Brum. Foto: Javier Noceti

La empresa empieza así a trabajar con una lógica omnicanal, pero el crecimiento vuelve a traer una nueva pregunta: cómo hacer que los clientes lleguen a esa tienda. Google, Instagram, Meta y los catálogos digitales aparecen entonces como herramientas para ampliar el alcance de los productos.

Más adelante, el empresario descubre otro fenómeno: hay clientes que compran todos los meses los mismos productos. Ya no se trata solamente de vender, sino de fidelizar. Los paquetes de suscripciones que ofrece Montevideo COMM con MVD Socios permiten automatizar esos pedidos recurrentes, anticipar parte de la facturación y, al mismo tiempo, obtener información sobre los hábitos de compra.

El negocio que había comenzado con una persona vendiendo desde su casa empieza a pensar entonces en nuevos locales y en una expansión que podría llevarlo a tener presencia en distintos departamentos.

Víctor Villar. Foto: Javier Noceti

En ese punto, la pregunta ya no es cómo resolver cada nuevo problema por separado, sino cómo sostener el crecimiento. La propuesta que mostraron Villar y Gutiérrez Brum es que el mismo ecosistema pueda acompañar las distintas etapas, incorporando nuevos puntos de venta, conectividad, licencias, facturación, comercio electrónico y otros servicios a medida que el negocio escala.

La representación terminó llevando la historia hasta un escenario de 20 o 25 locales. El número era parte del juego, pero sintetizaba la idea que atravesó toda la charla: las necesidades tecnológicas cambian a medida que una empresa crece, y la infraestructura que necesita un emprendimiento que recién comienza no es la misma que requiere una compañía con múltiples locales, canales de venta y clientes distribuidos por el país.

Así, lo que comenzó como una escena humorística sobre alguien que quería vender pasta de dientes terminó mostrando algo concreto: detrás de cada nuevo paso de una empresa aparecen nuevos desafíos tecnológicos, y resolverlos a tiempo puede ser parte de la propia estrategia de crecimiento. “Por eso decimos que no te vendemos un producto, te acompañamos en el crecimiento de la empresa”, concluyó Víctor Villar.