El Poder Ejecutivo resolvió mantener sin cambios los precios de todos los combustibles durante noviembre. La medida continúa la “estrategia de amortiguación” que el gobierno aplica desde abril, en el contexto del conflicto en Medio Oriente.

Desde el 1º de noviembre seguirán vigentes los siguientes precios máximos de venta al público: nafta súper a $ 90,45 por litro, gasoil 50S a $ 62,79 por litro y supergás a $ 93,56 por kilo. El resto de los combustibles tampoco tendrá cambios.

De acuerdo con los precios de venta al público de referencia que calcula y publica la Ursea, en noviembre correspondía aumentar 3,3% las gasolinas y 31,3% el gasoil 50S. Según la gacetilla oficial, esos ajustes habrían implicado una suba de aproximadamente $3 por litro en la nafta y de $20 por litro en el gasoil. El Poder Ejecutivo decidió “no trasladar el aumento a los consumidores”.

En octubre, el gobierno había resuelto subir la nafta y el gasoil, aunque por debajo de lo que indicaban los precios de referencia. Para noviembre, en cambio, se optó por mantener los valores vigentes. La gacetilla indica que la capacidad de refinación de Ancap “contribuye a sostener la estrategia de amortiguación”.

El precio de los combustibles en Uruguay se fija según el Decreto nº 130/025. El artículo 5 de esa norma permite suspender transitoriamente el mecanismo de ajuste cuando condiciones excepcionales del mercado nacional o internacional afectan significativamente el sistema de precios. El gobierno aplica esa excepción desde abril.

Cada mes, el Poder Ejecutivo y Ancap analizan distintos escenarios. Para eso consideran la evolución proyectada de los precios del petróleo y sus derivados, cómo impacta en las finanzas de Ancap y qué condiciones hacen falta para garantizar el abastecimiento. Con esos datos determinan cuánto margen hay para amortiguar las variaciones internacionales.

La gacetilla también explica la diferencia entre el Precio de Paridad de Importación (PPI) y el precio de venta al público de referencia. El PPI estima solo el precio del combustible puesto en la planta de distribución de Ancap. El precio de referencia, en cambio, suma además la distribución, los impuestos y el factor de ajuste o estabilización previsto por la normativa.