Rosalía rompió el silencio tras quedar en el centro de una fuerte polémica con el público argentino a solo días de iniciar sus conciertos programados en el Movistar Arena de Buenos Aires. La controversia escaló a niveles impensados, provocando pedidos de cancelación, revuelo en redes y una ola de fans devolviendo sus entradas.

El conflicto estalló tras la final del Mundial de Fútbol 2026 en la que España venció a Argentina. En ese contexto, la influencer Mia Khalifa publicó un video festejando el triunfo español con la canción "La Perla" de fondo y un polémico mensaje: “Así es como suena la vida ahora que las perlas fueron derrotadas”.

En España, el término “perla” se utiliza habitualmente de forma irónica y peyorativa para calificar a alguien de sinvergüenza o descarado. Al ver el video, Rosalía decidió reposteare el clip en sus propias redes sociales.

El gesto fue interpretado de inmediato por los fanáticos argentinos como una burla y un ataque directo hacia la selección argentina y su gente. La indignación creció rápidamente en X y TikTok, donde miles de usuarios tildaron a la artista de “hipócrita”, recordando que suele manifestar su amor por Buenos Aires mientras se alistaba para dar cuatro conciertos multitudinarios en el país.

La reacción de la comunidad argentina no se hizo esperar. En cuestión de horas, el repudio digital se tradujo en acciones concretas: cientos de personas comenzaron a pedir la cancelación de sus shows, iniciaron trámites de reembolso de tickets mediante las vías oficiales de la ticketera y hasta solicitaron que la cantante fuera declarada “persona no grata”.

Ante la gravedad del asunto y el impacto directo en la venta de sus recitales, la cantante borró de inmediato la publicación de sus perfiles.

Buscando frenar el repudio y aclarar que no tuvo intenciones de ofender al país, la catalana utilizó sus historias de Instagram para emitir una sincera explicación. Sobre un fondo con la bandera argentina, la cantante escribió: “Le di a compartir porque sonaba 'La Perla' y ni leí lo que ponía, mala mía. Perdón”.