Comenzó como un proyecto de grabar sonidos de Montevideo, creció a un libro ilustrado con música acompañante y ahora llega a la Sala Verdi.

Casi no hay tiempo para hacer esta entrevista. Caímos en pleno proceso creativo, se nota que están corriendo su recta final a full. Están charlando sobre la escenografía; van llegando los músicos para el ensayo. Es lunes, y el miércoles estrena La ciudad que sueña en la Sala Verdi.

Mezcla de proyecto musical y poema narrativo infantil —aunque sus autores prefieren describirlo como “también para niños”—, este combo escrito por Eloísa Casanova, ilustrado por Laura Carrasco y musicalizado por Luciano Supervielle se reconvierte ahora en un espectáculo familiar “más volado” de los que suelen verse en vacaciones de invierno.

Será la primera vez que se presente en vivo la composición completa de Supervielle, que acompaña, o más bien complementa, al texto y sus ilustraciones. Un concierto de uno de los músicos más reputados de nuestra actualidad, también para niños.

Esta tarde gélida de lunes, el equipo de La ciudad que sueña retoca aspectos de la escenografía, con Eloísa y la diseñadora Lucía Rubbo, que acaban de volver de empezar el montaje y de “jugar” con él en la Verdi. Los músicos van llegando para ensayar con el cuarteto de cuerdas, entre ellos el violinista Matías Craciun, y los hijos de Luciano —en buena medida los que inspiraron el libro— están en la vuelta. El ambiente es liviano pero de concentración. Supervielle actúa como ancla.

Así, la entrevista pactada con él se convierte en una charla colectiva con Eloísa, Lucía y Matías para repasar cómo lo que empezó como un recorrido por Ciudad Vieja y Barrio Sur grabando los sonidos de la ciudad cobró tal dimensión poética, musical y visual.