Numerosos hogares de la isla caribeña han quedado distribuidos en dos grupos; a cada uno se le corta el suministro de agua de forma rotativa durante 48 horas.

Los residentes de San Juan —donde el suministro se interrumpió el viernes— han criticado el racionamiento.

Por su parte, las autoridades no han informado cuándo pondrán fin a esta medida.

La mayor parte de Puerto Rico enfrenta condiciones de sequía que van de moderadas a severas, según el Monitor de Sequía de EE.UU.

Sin embargo, muchos argumentan que el problema no solo se debe a la falta de lluvias, sino a que la infraestructura y el sistema de administración de aguas es frágil y carece de mantenimiento adecuado desde hace años.

En junio, por ejemplo, una tubería principal sufrió una rotura, lo que afectó el servicio de decenas de miles de clientes en el área de San Juan. Posteriormente se reparó, pero las interrupciones persistieron.

La conjunción de la falta de lluvias y el poco mantenimiento, dicen los expertos, es lo que ha llevado a Puerto Rico a la crisis actual.

Con una infraestructura en condiciones, el impacto de la sequía hubiera sido manejable, añaden. Pero con la infraestructura ya dañada, el impacto es aún mayor.

Por otra parte, la producción de agua en plantas de potabilización clave viene disminuyendo desde años, debido a una reducción en las inversiones producto de una crisis económica.

180.000 propiedades afectadas

La autoridad del agua de Puerto Rico señala que cerca del 65% de este líquido se pierde o no se factura, en gran parte debido a fugas y tuberías deterioradas, según informó CBS, socio de noticias de la BBC en Estados Unidos.

La gobernadora de la isla, Jenniffer González, ha reconocido estos problemas, pero afirma que el racionamiento se aplicó debido a las condiciones meteorológicas, que han dejado prácticamente vacío el estratégico embalse de Carraízo.

Puerto Rico registró el mes de julio más seco de su historia y actualmente el 68% de la isla atraviesa condiciones de sequía.

El racionamiento afecta a siete regiones abastecidas habitualmente por el embalse y a 180.000 propiedades, lo que suponría cientos de miles de personas, según informó el gobierno.

González declaró que la decisión se tomó "tras evaluar cuidadosamente las condiciones actuales del embalse de Carraízo junto con los pronósticos meteorológicos".

"Esta situación escapa a nuestro control", afirmó en un comunicado.

Y agregó que "es el resultado de las condiciones meteorológicas que hemos estado enfrentando, de las que los expertos ya habían advertido hace semanas".