El rey Harald V de Noruega murió este viernes en Oslo a los 89 años, poniendo fin a un reinado de más de tres décadas. El Palacio Real confirmó el fallecimiento del monarca, que permanecía internado en el Hospital Nacional de Oslo desde el 17 de agosto, según informó el sitio eleconomista.es.
Harald padecía anemia hemolítica, una enfermedad que provoca la destrucción acelerada de los glóbulos rojos. El tratamiento con cortisona había generado una acumulación de líquido que requirió atención hospitalaria, y durante su última internación su estado se complicó con una infección bacteriana en la sangre. En los días previos a su muerte, la Casa Real había informado un grave deterioro de su salud y suspendido la agenda oficial de la reina Sonia y del príncipe heredero Haakon.
Haakon VIII, el nuevo rey
La muerte de Harald abre una nueva etapa para la monarquía noruega. Su hijo, el príncipe heredero Haakon, de 53 años, asumirá el trono como Haakon VIII. La sucesión está prevista en la Constitución y no requiere elección popular. Durante los últimos años, Haakon ya había asumido en varias ocasiones las funciones de su padre cuando los problemas de salud del rey se lo impedían, y durante la última internación actuó como regente. El propio Haakon había explicado que padre e hijo repartían las obligaciones "como si fuéramos un equipo".