Tal como informáramos, una joven de la localidad sanducera de Quebracho denunció haber sido víctima de un intento de violación y de femicidio la noche del pasado 30 de julio. En las últimas oras, y disconforme con el accionar de las autoridades, decidió hacer público su caso para reclamar que la investigación avance.

Además de relatar el violento ataque que sufrió cuando regresaba a su casa, cuestionó el accionar policial y médico posterior al hecho, al considerar que no se activaron los protocolos correspondientes para este tipo de delitos.

La denunciante, identificada como Florencia, dialogó con el periódico local El Telégrafo, y aseguró que su objetivo es evitar que otras mujeres atraviesen una situación similar

"Sufrí un intento de violación y de feminicidio. Hoy estoy viva, pero también estoy atravesando las consecuencias psicológicas de ese hecho. Lo que estoy reclamando no es solo justicia para mí, sino que se actúe con la urgencia que un caso de esta gravedad requiere. Quiero que se investigue con la rapidez y la seriedad que corresponde. No puede ser que la víctima tenga que salir a buscar pruebas, golpear puertas o hacer el trabajo que le corresponde al Estado. Quiero una investigación eficaz para que el responsable sea identificado", expresó.

También describió el impacto emocional que le dejó el episodio: "Por las noches no duermo, tengo miedo y revivo lo que pasó. Pero decidí hablar porque el silencio solo protege a los agresores. Esto no es solo mi historia; es un problema de toda la comunidad. No es la primera vez que pasa lo mismo en el mismo lugar. No estoy buscando privilegios, estoy exigiendo que las instituciones cumplan con su deber. Si hoy no se actúa, el agresor puede volver a atacar a otra mujer".

El relato del ataque

Según contó, aquella noche había compartido unos mates con una amiga en una plaza frente al Banco República y ambas emprendieron el regreso a sus casas sobre las 22:20. "Nos acompañamos y después nos separamos para que nos quedara más o menos el mismo margen de distancia de casa a casa. Elegimos lugares muy transitables; era una noche con mucha gente y hacía calor", recordó.

Al tomar un atajo por la zona de la cancha de baby fútbol para hacer una necesidad fisiológica, aseguró haber sido sorprendida por detrás. "Paré entre dos paredes, cerca de un baño del predio. Mientras terminaba y me acomodaba la ropa, sentí un golpe de atrás en la cabeza y caí boca abajo", relató.

De acuerdo con su versión, un hombre la inmovilizó e intentó abusar sexualmente de ella. "Intenté levantarme y me di cuenta de que tenía una persona encima intentando violarme. Nunca me habló. Solo hubo forcejeos. Me llegó a cortar y no le vi la cara porque tenía un cuello negro y una capucha gris. Del pantalón solo recuerdo que era oscuro", señaló.

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La denunciante indicó que logró escapar una primera vez, aunque el agresor volvió a atacarla. "Me agarró otra vez desde atrás con un cable e intentó ahorcarme. Ese cable después se lo llevó Policía Científica, pero la escena ya estaba toda sucia porque la Policía no hizo bien su trabajo". Finalmente, consiguió defenderse: "Logré darme vuelta y darle rodillazos. Creo que ahí perdí los championes porque aparecí descalza cuando fui a pedir ayuda".

Añadió que un joven que la conocía llegó al lugar y trató de perseguir al sospechoso. "Le pude explicar en pocas palabras lo que había pasado. Salió corriendo a buscar al agresor porque dijo que había visto a alguien con las características que yo le describía, pero no logró alcanzarlo".

Cuestionamientos al procedimiento

Florencia afirmó sentirse "enojada, triste e impotente" por cómo, a su entender, se desarrolló la investigación. "Estoy enojada, triste e impotente porque no hay cámaras de seguridad, ningún vecino quiere declarar y las supuestas cámaras que había no funcionaban o no tenían Wi-Fi", sostuvo.

También describió las lesiones que sufrió durante el ataque. "Tenía la cabeza partida. Creo que me golpeó con una baldosa o algún material de obra. Tenía la pelvis cortada, después me di cuenta de que también tenía la bombacha cortada y el cuello completamente marcado". Explicó que fue asistida por varias personas que se encontraban en un bar cercano, entre ellas su propietaria, Marta Perg, quien llamó a la Policía.

Respecto a la atención médica, cuestionó que "me llevaron a [la mutualista] Comepa para que me revisara un médico, pero no dejó nada asentado ni me examinó. Solo indicó que me curaran las heridas. No se activó ningún protocolo por violación. Nadie me dijo que preservara la ropa como prueba. Yo solo quería bañarme porque estaba llena de sangre". Además, indicó que recién al día siguiente fue examinada por un médico forense y sostuvo que "el primer médico no constató las lesiones ni los hematomas que tenía por todo el cuerpo. La Policía tampoco perimetró la zona donde ocurrió el ataque, por lo que la escena quedó contaminada y Policía Científica hizo lo que pudo", lamentó.

Además, trasmitió un mensaje a personas que cuestionaron su denuncia.

 "Por mí, por las que ya no están y por las que vendrán, voy a seguir alzando la voz. Y para todas las mujeres que dijeron que tal vez estoy delirando o mintiendo, les comunico que aparecieron cámaras", dijo.