Un hombre privado de libertad alojado en la Unidad nº 1 llamó a Romina Celeste Papasso pocas horas antes de que ella recuperara la libertad y le expresó su afecto, su apoyo y los detalles de una amistad que se construyó, literalmente, a través de la puerta de una celda.
“Te conocí a través de una puerta hace más o menos unos tres días. Me caíste re bien, sos buena persona. Tenés una inocencia tremenda”, dijo el hombre durante la llamada.
El hombre describió que al principio las autoridades del establecimiento no permitían que los reclusos se acercaran ni hablaran con Romina. “No te dejaban hablar a través de una puerta con ninguno de nosotros. Nos retaban a nosotros”, señaló.
Con el tiempo, según relató, se fue flexibilizando la situación y pudieron charlar desde la puerta, aunque nunca compartir el mismo espacio.
“Todos mis compañeros querían hacer una solicitud para que hicieras convivencia con nosotros, porque sos una persona más que nosotros”, indicó el hombre. “Queríamos que te alimentaras con nosotros en una mesa, que miraras tele. La Policía no quería; las DNR tampoco”, añadió.
El detenido también se refirió a las condiciones del lugar cuando Papasso llegó. “El lugar estaba re sucio, estaba espantoso, se llovía todo, había agua por todos lados. Limpiaste todo, te caíste, te lastimaste, yo te llevé al médico. Te rompiste la cabecita”, recordó. Según describió, la exmilitante del Partido Nacional limpió la celda pared por pared, dejándola, en sus palabras, “flama”.
Sobre las acusaciones que pesan sobre ella, el privado de libertad fue categórico: “No creo que hayas golpeado a un policía. No creo en las otras acusaciones tampoco. Agarrar una persona a la fuerza tampoco creo. La persona que yo conocí no, no creo”.
Papasso, por su parte, explicó durante la llamada por qué había elegido ese lugar como destino: “Era el lugar en que me sentía más protegida, porque había más cámaras y era el único lugar donde no me pueden inventar causas. Si no, me llevaban de un lado para el otro y me inventaban causas”, señaló.
También hizo referencia a su situación actual: “Me siguen, me tienen con una pulsera en mi casa”, dijo, aludiendo a los mecanismos de control que enfrenta tras recuperar la libertad.
El hombre cerró la llamada con un mensaje de aliento. “Yo le doy gracias a la vida de haberte conocido. No te había conocido personalmente, te conocí a través de una puerta. Romina, vamos arriba, dale fuerza para adelante”, expresó. La salida de Romina, según contó, lo tomó por sorpresa. “De sorpresa fue que te fuiste ahí. Te vi llorar un poco, me emocioné un poco también”, admitió.