El senador del Frente Amplio Gustavo González defendió la gestión de Yamandú Orsi y cargó contra la postura que viene adoptando la oposición en el Parlamento en medio de la discusión por la Rendición de Cuentas y con el gobierno enfrentando cuestionamientos por la seguridad, la economía y la caída en su aprobación.

En entrevista con Montevideo Portal, el legislador respaldó al ministro del Interior, Carlos Negro, aseguró que la coalición republicana actúa de forma “irracional” en el tratamiento de la Rendición de Cuentas y sostuvo que el oficialismo debe enfocarse en dar “respuestas concretas” a la ciudadanía.

Además, habló sobre la pobreza infantil, el despliegue de patrullas militares, las diferencias con el Pit-Cnt por la reforma de las AFAP y su proyecto para modificar el régimen de los monoambientes.

— La Rendición de Cuentas ha generado controversia en Diputados. La coalición republicana anunció que no la votaría en general pero sí analizaría artículos. ¿Qué reflexión te deja el inicio del análisis en Diputados y cómo esperás que llegue al Senado?

— Lo primero que hay que aclarar es que si no lo votan en general no se puede tratar en particular, porque están confundiendo eso. Y bueno, dejarían al país sin Rendición de Cuentas. Me parece que no van a llegar a eso, sería un acto político muy irresponsable. Uno puede tener diferencias y matices. La rendición de cuentas es para discutir, ver, y poder, sobre todo la oposición en diputados, que tienen el voto necesario, decir 'bueno, no estoy de acuerdo con esto y quiero hacer esto'. Me parece que llegar a este extremo no sería lo mejor para el país. ¿Saben qué? Seguir gobernando se puede seguir gobernando, ¿no? Será por decreto, por esto, por lo otro. Hay vías, pero no es lo mejor. 

— El Gobierno busca unificar partidas para infancias y dar efectivo a las familias. La oposición argumenta que el dinero podría usarse para otras cosas. ¿Cómo se podría llegar a un acuerdo?

— Lo peor de este tema ha sido la estigmatización de la pobreza que se ha hecho por parte de algunos representantes políticos. Yo creo que decir que los pobres se van a gastar eso en vino, en whisky o en cigarros, me parece de tan mal gusto. ¿En qué se la gastan los ricos? Uno tendría que preguntarse eso. ¿Por qué no estigmatizan a los ricos? El que se llevó toda la guita del banco Pan de Azúcar, por ejemplo. Hay que verlo todo eso. Pero estigmatizar a los pobres, no hay ningún archivo que resista eso. Inclusive salió una investigación realizada por la Facultad de Ciencias Sociales que dicen todo lo contrario, que la gente lo utiliza en alimentos de primera necesidad.

— ¿Cómo ves el accionar del Gobierno en cuanto a atacar la pobreza infantil?

— Combatir la pobreza infantil es fundamental y fue compromiso de todos los partidos en campaña. Algo que no se puede permitir en ningún país es la pobreza de los niños. Si algo te sensibiliza, te molesta, es que esas futuras generaciones ya nazcan con ese problema, y esto se está dando. Con estas partidas se va a hacer un esfuerzo. Habrá que tomar otras medidas en el transcurso de estos años de gobierno.

Siempre digo, hay mucha gente que te habla como si estuviéramos en el quinto año, y llevamos un año y cuatro meses. Entonces, yo espero que esto pueda servir para, por lo menos, bajar los márgenes de pobreza de la infancia.

— ¿Es un palo en la rueda esta oposición que tiene hoy el gobierno?

— No sé si caracterizarlo como un palo en la rueda. Creo que es bastante irracional. Y voy a explicar por qué: tienen el récord de llamados de ministros a comisión y a interpelaciones. Nunca en la historia parlamentaria se vio en tan poco tiempo tantos llamados. ¿Eso les ha dado resultado? Yo creo que no. Ha habido situaciones, por ejemplo, que llaman a una comisión al ministro y el ministro supuestamente responde blanco. Y lo llaman a la interpelación y le dice blanco de vuelta. Y ha habido interpelaciones a ministros que hacía ocho días lo habían llamado por las mismas preguntas a las comisiones. Entonces me parece que es un desgaste de una herramienta que es muy importante, como es la interpelación, que la han mal usado. Creo que la gente está cansada de eso.

— Se presentó un proyecto de ley de competitividad que busca bajar el costo de vida. ¿En qué podría ayudar a la población?

—  Ayuda porque baja el costo de las pymes, de las pequeñas y medianas empresas. Ahora, en el mundo actual, bajar el costo de vida es muy difícil porque tenés un problema que se llama guerra. Las distintas guerras, y sobre todo la de Irán, tuviste que modificar los precios de los combustibles. Es una guerra netamente capitalista. Se pelea por las tierras raras, por el petróleo y por el uranio. Hace mucho daño a la humanidad y distorsiona todos los mercados.  Acá, ¿qué está esperando la gente? A ver cuánto sube el combustible o cuánto no sube. En los primeros meses que se dio este problema lo hemos podido, creo, amortiguar. No resolver, amortiguar. Ahora, ¿cuánto tiempo más se puede aguantar esto?

 El costo de vida tiene mayoritariamente que ver con el combustible. Yo sé que don Juan y doña María, cuando van al almacén y compran la manzana, y la manzana subió, se enoja, como nos enojamos todos, y no puede transpolar que es por el problema combustible. Pero lo es. Entonces, en un momento donde te suben los aranceles, tenés un descerebrado como Trump en la presidencia de una de las potencias más grandes del mundo, que depende cómo se despierte, si tuvo frío en la noche o calor, lo que va a decir, es un panorama difícil para este gobierno o para cualquier gobierno, en mi juicio, de cualquier país del mundo.

— El Partido Nacional pidió al presidente Orsi que revoque al ministro del Interior, Carlos Negro. No es la primera vez.

— Negro fue uno de los ministros que mejor expuso en el Parlamento. ¿Sabés por qué? Porque lo primero que dijo, estoy hablando de marzo del año pasado, o abril, abril, por abril. Dijo: ‘No voy a prometer nada. La situación es muy compleja’. Eso no cualquier político lo dice. Yo viví 15 años en Centroamérica. No me duermen ningún cuento del narcotráfico. Viví en el Salvador, Honduras, Guatemala. Acá recién hemos visto un 15% tristemente, de lo que puede llegar a ser el narcotráfico cuando permea la sociedad. El narcotráfico tiene, tristemente, un ejército de reserva de la extrema pobreza. Y maneja muchísimo poder y muchísimo dinero. Muchísimo.

— Combatir la extrema pobreza, ¿puede ser combatir al narcotráfico?

—  Claro que sí. ¿Vos sabés que los países desarrollados cierran cárceles? Hace poco Suecia cerró una cárcel, no había clientela. ¿Por qué nos parece que puede ser eso? Porque la gente vive muy bien. Hay procesos educativos, todo lo que quieras. Pero eso es el problema. Acá el problema de la violencia ciudadana, de todo lo que se critica todos los días, es un problema de cómo vivas tú. Si tú tenés un buen salario, si no tenés problemas con tus pibes en el estudio, difícilmente entres en un lugar de avería, como se dice popularmente. Podés entrar, pero se reduce mucho más. ¿Quiénes son los presos? ¿De qué clase social son? Son los más pobres.

— En este semestre aumentaron un 6,6% los homicidios respecto al primer semestre de 2025. ¿Qué reflexión te deja cómo maneja el gobierno la seguridad?

— Negro se está manejando bien. Habría que hacer una lista de toda la gente que cayó, que estaba en la merca y eso. Cayeron grandes ahora. Eso no se dice. Las cifras siempre son perversas. Ahora, te vuelvo a repetir, es un tema muy complejo. Y plantear que se destituya el ministro, como si el ministro quisiera que hubiera estos problemas.

¿Qué es lo que quiere cualquier ministro? Bueno, que su gestión sea la mejor, que la gente le diga qué bien, no que le diga qué mal. Entonces me parece sumamente apresurado esto. 

 —Patrullas militares salieron a los barrios más complicados de Montevideo. ¿Está a favor?

—No, no me gusta el Ejército en las calles, no me gusta. No lo hubiera hecho. Creo que es un mensaje complicado en nuestro país. También entiendo que han fundamentado que hay barrios donde no se puede entrar. Tengo un compañero que trabaja en ambulancias, por ejemplo, y me decía que es cierto, que hay barrios que ya no podés entrar. Ahora, ¿esto resuelve? Ojalá que sí. No creo.

— El presidente Orsi ha pasado por polémicas: la camioneta y el pago del impuesto a Primaria. ¿Qué análisis hace?

—  A Orsi lo considero un tipo sumamente honesto, muy buena gente. ¿Cometió esos errores? Sí. ¿Lo dijo él? Sí. Pero bueno, yo creo en el presidente de la República. Algunos compañeros y compañeras dicen que tenemos problemas de comunicación. Los problemas de comunicación son políticos, siempre. Hay que ordenarse más y tener una única voz. Creo que ha sido muy inocente en algunas cosas. Los periodistas, yo los quiero pila. Creo que ustedes tienen un rol fundamental que cumplir. Pero son difíciles, ¿no es cierto? Uno tiene que estar medio acostumbrado a todas las preguntas. Y yo creo que, en ese sentido, no se ha manejado de la mejor forma. Nosotros tuvimos una reunión con él, todos los senadores, después del problemita este de la camioneta, y lo que menos hablamos fue de la camioneta, por suerte. Hablamos de cómo mirar para adelante y sacar las cosas. Si al país le va bien, se terminan los problemas. Eso es en lo que nos tenemos que enfocar. 

— Las encuestas muestran una desaprobación grande.

No puedo negar que hay desaprobación. Tenemos que cambiar eso. Para cambiar eso lo que te digo es que tenemos que dar respuestas concretas y claras a la gente.

—¿Hace falta un líder o Orsi es la persona correcta?

—  No me gusta caracterizar a los compañeros, es muy delicado para mí. Hay que revisar mucho. Hay un congreso del Frente Amplio que va a tener que discutir mucho, revisar y que la gente diga hacia dónde van los cambios que tenemos que hacer. Se han hecho muchas cosas. Pero no se ha sabido manejar de la mejor manera. También te quiero decir lo siguiente: Nunca vi tantas encuestas en mi vida. Yo creo que también las encuestas, si son una foto, son. Ahora ¿Tanta encuesta y pegando sobre el mismo martillo? No sé, me preocupa.

— Las medidas sobre la AFAP anunciadas por el ministro de Economía no terminan siendo lo que salió del diálogo social. El Pit- Cnt cuestionó eso. ¿Qué reflexión te deja?

—  Hubo una reunión de diputados y senadores con el equipo económico. En primera instancia, no me gusta. La izquierda tiene que escuchar mucho al movimiento sindical. Y me parece que lo dicho por el Pit-Cnt, si se había acordado eso en el diálogo social, ¿hay que cumplirlo? Y sí, yo creo que sí. Porque, ¿sabes una cosa? Muchas veces la gente no entiende el artículo cuarto del literal B y el extremo superior derecho u izquierdo. Si yo te hablo así, no me vas a entender. Ni vos ni nadie. Bueno, entonces, si vos le dijiste algo, a mi juicio hay que cumplirlo. Ahora, salvo que yo escuche que hay un fundamento muy duro para eso, bueno, yo diría que el movimiento sindical lo entendería. Lo que escuchaste al momento es que hubo presiones. Ah bueno, presiones del capital hay toda la vida.

—¿Cómo le cayó la noticia de que el gobierno negocia con Estados Unidos para que las personas de nacionalidad cubana que sean deportadas de EE. UU. lleguen a Uruguay?

 —Ni bien apareció la noticia, me preocupé. He planteado que me parece que no sería bueno firmar este acuerdo, por varias razones. Yo pienso que esto es un ataque directo a que implosione Cuba. Además, nos van a usar para atraer gente que es deportada, no es que quieran venir por placer. Estoy en contra de eso, más aún cuando el tema migración en Estados Unidos lo utiliza una institución como es ICE, que ha generado brutales represiones en el estado de Minnesota hace unos meses atrás contra todos los migrantes. Estados Unidos no puede enseñarnos nada de derechos humanos, estoy en contra. Hubo una reunión con el ministro de Relaciones Exteriores que nos convocó a los integrantes de la Comisión de Asuntos Internacionales de Diputados y Senadores del Frente Amplio y nos informó que no hay nada firmado, que sí es cierto que está planteado por Estados Unidos, pero que no hay nada firmado, lo cual me deja bastante tranquilo.

— Presentaste hace algunos meses un proyecto de ley vinculado a los monoambientes. Está en Comisión de Vivienda. ¿Qué futuro le ves?

— El proyecto está en la Comisión de Vivienda. Se están recibiendo delegaciones. Se recibió a la Sociedad de Arquitectos, a la Facultad de Arquitectura, a la Asociación de Promotores Privados, a la Cámara Inmobiliaria, etc. Y hay distintas visiones. A Vivienda en Diálogo hay organizaciones que están absolutamente de acuerdo y hay organizaciones que, por intereses particulares, están en contra.

¿Qué va a pasar? Bueno, yo creo que va a pasar a sala, y ahí veremos. En el Senado tenemos los votos, en Diputados habrá que ver. A mí me parece que se ha distorsionado mucho el debate sobre ese proyecto.

En primera instancia los defensores de los monoambientes planteaban que el senador socialista Gustavo González quiere destruir los monoambientes. No es ese el debate. El debate son los metros cuadrados de construcción.

Acá en el año 2022 se modifica, por presión de la Asociación de Promotores Privados y la Cámara de Industria de la Construcción, la Ley Nacional de Vivienda del 17 de diciembre de 1978. Se modifica el artículo que decía claramente que no puede haber una vivienda menor a los 35 metros cuadrados, y se llevó a 25. ¿Por qué? Por un problema de rentabilidad.

Si tú tenés tres monoambientes y los vendés a US$ 100.000 cada uno, construiste 75 metros cuadrados. Si vendés una vivienda de dormitorios de 75 metros cuadrados, cobras 150.000. ¿Qué te parece ese sumo y resta? ¿Sirve o no sirve? Entonces, que no se hagan los defensores de los derechos humanos, están defendiendo el bolsillo. Tampoco es cierto esto de... Porque me sensibilizan a veces.

En determinado momento me dijeron ‘no, porque los muchachos del interior quieren venir al buen ambiente’. ¿Qué muchacho del interior tiene US$100.000 para comprarse un buen ambiente? No es un pibe que viva en un asentamiento. Seguramente sus padres deben estar bien.

El alquiler de un buen ambiente hoy está en $25.000 la media. Más los gastos comunes, 5.000 en esos edificios, aproximadamente son $30.000. Un pibe del interior que venga a laburar por primera vez y a estudiar acá, ¿el primer laburo cuánto puede ganar? Ponele que gane $40.000, con mucha suerte y viento a favor.

¿Y va a pagar 30? No. Que no hagan letras raras. Que digan que les conviene, pero que no me digan que es correcto vivir en 25 metros cuadrados.

— ¿Has podido hablar con dirigentes opositores que cuestionaron el proyecto?

—En la comisión está el senador Falero y el senador Tabaré Viera, que son de la oposición, y han sido muy respetuosos, están escuchando las organizaciones. Incluso hubo declaraciones de Falero, que dijo que el proyecto es de recibo, pero que quiere estudiarlo. Y eso me parece correcto. Eso está dentro de lo que tiene que hacer un senador. Estudiar y ver después, con su conciencia, qué vota, si a favor o en contra. A mí me va a costar, pero voy a sacar una foto histórica, votando 25 metros cuadrados para que un cristiano viva ahí. Votar a favor de eso, me parece terrible desde el punto de vista de la vivienda. Terrible.