El fenómeno de El Niño comenzó a mostrar su cara más extrema en la región durante julio y los meteorólogos advierten que esto es apenas el comienzo. Según MetSul, la atmósfera finalmente entró en modo El Niño en las latitudes medias de América del Sur y el patrón que se instaló en las últimas semanas podría profundizarse durante los próximos meses, con consecuencias directas para Uruguay.

El país ya experimentó señales claras del fenómeno en los meses previos: Uruguay registró en mayo la temperatura media más baja desde 2007, año que se recuerda por un invierno extremadamente riguroso en la región y que llegó a dejar nieve acumulada en Buenos Aires. Ese frío intenso y persistente que caracterizó el otoño y el comienzo del invierno fue una de las primeras manifestaciones del fenómeno, según los especialistas.

Pero a mediados de julio el patrón cambió de forma abrupta: entre la segunda y la tercera semana del mes, una invasión de aire cálido barrió el centro y norte de Argentina, donde se batieron récords históricos de temperatura para julio. Porto Alegre registró el 18 de julio su temperatura máxima más alta en ese mes desde 1910, con 33.8 °C.

Ese calor extremo fue seguido de inmediato por un período de lluvias torrenciales y temporales que causaron inundaciones en más de 200 ciudades del sur de Brasil, entre ellas sobre el río Uruguay, cuyas crecidas ya amenazan con superar la cota de evacuación en Paysandú a fin de mes.

Ese es el patrón típico de El Niño: alternancia entre episodios de calor anómalo y precipitaciones excesivas. Y según MetSul, lo vivido en las últimas semanas es solo una muestra de lo que está por venir. 

Los modelos climáticos del Centro Europeo, el Met Office del Reino Unido y la NOAA de Estados Unidos coinciden en proyectar lluvias por encima de lo normal para el trimestre agosto-octubre en el sur del continente, que abarca buena parte del territorio uruguayo. La primavera y el comienzo del verano, en particular, podrían traer acumulados de precipitación extremos y varios episodios de inundaciones de gran magnitud.

En cuanto a las temperaturas, los días de frío intenso serán cada vez menos frecuentes y se esperan más jornadas de calor, aunque la alta nubosidad asociada a las lluvias podría moderar parcialmente ese efecto en la región. Los efectos del fenómeno, advierten los especialistas, se extenderán a lo largo de lo que resta de 2026 y se seguirán sintiendo durante el primer semestre de 2027.